La cita reunió el pasado jueves 30 de Marzo al célebre filósofo y sociólogo Axel Honneth en el Centro Cultural La Beneficiencia, invitado por el Instituto Alfons el Magnàmin con ocasión de la traducción al valenciano de su libro “La idea del socialismo: Ensayo de una actualización”. La presentación, que fue organizada por ésta institución, contaba con la participación de la Asociación Valenciana de Sociología (AVS) como colaboradora del evento. El acto estuvo presidido por Benno Herzog, professor y sociólogo de la Universidad de Valencia, y por Anacleto Ferrer, director del Instituto de Humanidades y Patrimonio del Magnàmin. Los oyentes, que completaron el aforo, pudieron contar con una traducción simultánea al valenciano.

Al comienzo de la charla, Honneth comentó varias razones que motivaron la redacción del libro. Por un lado, aceptaba la identidad política que el contexto ideológico de su entorno había marcado (la Escuela de Frankfurt, cuna de la teoría crítica promovida por varias generaciones de investigadores sociales), aunque también la idea de una auto-exploración en la que poder dejar atrás estas mismas influencias. Otra de las razones estuvo motivada por su interés en analizar cómo una idea (la idea del socialismo) puede simplemente morir, argumento que el ponente no compartía.

Los tres puntos principales de su libro tratan sobre una revisión de la idea constitutiva de socialismo, el marco teórico y social en el que fue elaborada con sus varias ramificaciones en el s. XIX así como la reubicación de un nuevo marco de referencia actualizado y más adecuado.

En la primera parte de la presentación habló de algunos pensadores fundadores del llamado socialismo utópico (o temprano-anterior, “earlier socialism”), entre los que mencionó a Proudhon, Fourier u Owen. En esta etapa existía una percepción unificada en torno al concepto de libertad; la libertad intersubjetiva o de cooperación en el lugar de trabajo frente a la idea de libertad individualista-privada. Se trataba pues de una lucha contra la lógica de la revolución industrial (bajo las condiciones del capitalismo la libertad no era posible).

La igualdad es una precondición para alcanzar la libertad social, pero no es la llave que conduce a ella. Luchar por la igualdad social era luchar por las precondiciones de la libertad social. Por tanto, Honneth apuntaba a la concepción errónea que de la libertad se había hecho en la historia socialista.

En la segunda mitad del acto, Honneth señaló lo que a su parecer son los tres principales errores que han constituido los componentes normativos del socialismo. Resumidamente, son: el economicismo (ya que se subestimó el papel que jugaron los derechos civiles y la democracia política); la creencia en la fuerza revolucionaria de la clase trabajadora industrial (se pensó que toda la clase trabajadora del capitalismo devendría en anticapitalistas, en la clase social encargada de hacer la revolución; sin embargo, esta creencia constitutiva como norma de revolución perdió su “esencia” cuando los trabajadores (se)fueron asimilados en la lógica capitalista); y el determinismo histórico (por la necesidad de este proceso; no pensaron en qué tipo de socialismo daría lugar la revolución o cómo resultaría, simplemente que sería socialismo por el determinismo).

Frente a este determinismo, Honneth propone un “experimentalismo histórico” (historical experimentalism).

La última parte de la sesión estuvo orientada al desarrollo de las principales características pertenecientes a este concepto. En primer lugar, no se debería evitar destruir elementos institucionales que han significado alguna mejora para alcanzar la libertad social siempre y cuando no se sustituyan por otros que provean mejores condiciones. En otro aspecto, no hay que estar demasiado preocupados sobre cómo lucirá ese “fin o final” (hacia dónde conducirá el camino socialista); no sabemos cómo será ni tampoco como no será. Honneth también señalaba que nuestras sociedades son diferenciadas en varias áreas o esferas, no tienen por qué estar determinadas por el motor económico de la historia como afirmaba Marx. Para esto, incluye la idea de diferenciación funcional, presente en la construcción clásica del socialismo.

La presentación finalizaba con algunas conclusiones sobre la propuesta de renunciar a la idea de que sólo una clase social triunfará (en el camino socialista revolucionario), por lo que se debe reemplazar la fe en el proletariado por la “fe” en las posibilidades de progreso de los seres humanos. En último lugar, Honneth comentó su postura de reapropiarse de la idea de progreso (opuesta a la idea de progreso científica y capitalista mayoritaria) y trasladarla al “progreso´´ de los movimiento sociales.